viernes, 1 de mayo de 2015

¿POR QUÉ LOS GIRASOLES GIRAN SIGUIENDO AL SOL?


Sí, sí, amarillas, giran siguiendo al sol y nos comemos sus pipas; pero ¿por qué giran? y es más ¿cómo lo hacen?

Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua en la entrada girasol: (De girar y sol, por la propiedad que tiene la flor de irse volviendo hacia donde el sol camina) m. Planta anual oriunda del Perú, de la familia de las compuestas, con tallo herbáceo, derecho, de unos tres centímetros de grueso y cerca de dos metros de altura; hojas alternas, pecioladas y acorazonadas; flores terminales, que se doblan en la madurez, amarillas, de dos a tres decímetros de diámetro, y fruto con muchas semillas negruzcas, casi elipsoidales, de unos tres centímetros de largo, comestibles, y de las que puede extraerse un aceite bueno para condimento. Se cultiva para la obtención del aceite, y en menor escala para consumir las semillas.

El diccionario no es el lugar adecuado para encontrar respuesta a estas cuestiones, así que vamos a proporcionarlas aquí.

Ya de chicos nos explican que los seres vivos se dividen en dos grandes grupos: animales y plantas. Luego la cosa se complica algo más, pero eso no viene ahora al caso. También nos enseñan que la diferencia entre ellos estriba en que las plantas son capaces de sintetizar su alimento y los animales no. Y los animales pueden desplazarse y las plantas no.


Pero aunque no puedan desplazarse para cambiar su entorno, sí que pueden detectar cambios en el medio y responder ante ellos. Esta respuesta consiste en un movimiento bastante limitado pero eficaz llamado tropismo.

El estímulo externo provoca la síntesis de unas hormonas que producen la respuesta, que normalmente consiste en crecer lentamente en una determinada dirección, definida por el estímulo. Si crece hacia él, decimos que el tropismo es positivo, si lo aleja de él, negativo.

Los tropismos pueden ser producidos por sustancias químicas (quimiotropismo), por la luz (fototropismo), por el agua (hidrotropismo), por la gravedad (geotropismo) o por contacto (tigmotropismo). Así una planta que crece buscando la luz muestra un tropismo positivo en su tallo y un tropismo negativo en sus raíces; aunque el geotropismo de sus raíces es positivo y el de su tallo, negativo.

El fototropismo, que hace que las plantas crezcan orientando sus tallos hacia el Sol, es especialmente visible en el girasol (Helianthus annuus) debido a su tamaño y a sus necesidades de luz solar. La orientación del capítulo —una inflorescencia formada de múltiples flores— hacia el Sol, se debe al crecimiento diferencial del tallo. En el lado opuesto a la fuente luminosa se acumula auxina, una hormona reguladora del crecimiento vegetal, que hace que es parte crezca más rápidamente que la soleada, lo que inclina el tallo hacia el Sol.

De esta manera recibe la mayor cantidad de luz posible para realizar la fotosíntesis.

De todas maneras, este heliotropismo positivo lo muestra únicamente en los primeros estadios de su crecimiento, hasta el fin de la etapa vegetativa. Entonces el girasol queda inmóvil mirando hacia el este.

En el desarrollo de una planta podemos distinguir 3 fases: vegetativa, que incluye la germinación, emergencia y foliación; reproductiva, cuando se generan las estructuras reproductivas y se produce la fecundación; y madurativa, cuando se produce el crecimiento y maduración del fruto.
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